En la inquietud pasional, en el ardiente deseo, en la delgada línea de las delicias…
Sabor a ti, olfateo de caricias y perfume de lo prohibido…
Enmarañarse en una selva de placeres, pintar al óleo gemidos, jadeos y desasosiegos...
Besar, morder y pellizcar...
Suplicar un abrazo, separar por un espacio, en un brindis de lujuria y excitante tertulia...
Rito del apareamiento, escultura celestial y brizna en los cabellos…
Sabroso ardor, brotar la libido de forma intermitente, inyectar un erótico hemostático y rascar el contenido…
El revoloteo de la fogosidad, enredaderas de fluidos y sátiras de amor…
Suspirar, lubricar delicadamente, dedicación virtuosa, satisfacer a la afrodita terrenal…
Florecimiento orgásmico, incinerar la angustia, dedos de aguja buscando perversión…
Creer en la locura y en el desvarío, lamer el instinto, provocar sin actuar…
(Escrito y creado por Juan Antonio Acedo Díaz)