Voy bebiendo el néctar de tu amor a pequeños sorbos, a dulces sorbos...
Aprenderé a destilarlo poco a poco...
El tacto de tu perfume está marcado en mi piel, al igual que la ternura sedosa...
Pequeños suspiros nacen cuando tus huellas desaparecen al final del camino...
Te esperaré en las marismas silenciosas, aquellas en donde no crece el sol...
Centelleos divinos de una raza en extinción, abrumada por el deseo del romanticismo más puro...
Borrascas otoñales de pétalos infantes, derramando mi insensata sinrazón...
Valiente emprendedor de las ancianas verdades, temeraria sombra de estoicismo...
Linajes únicos que fenecen bajo la férrea realidad...
Tengo los ojos iluminados por el resplandor de una penumbra perenne, aliento de tempestad y caricias predilectas descendiendo lentamente por mi piel...
Poseo un corazón rebelde, inmortal y salvaje....
La pasional y enérgica vocación de convertirme en uno de los héroes de nuestro tiempo...
(Escrito y creado por Juan Antonio Acedo Díaz)
Poseo un corazón rebelde, inmortal y salvaje....
La pasional y enérgica vocación de convertirme en uno de los héroes de nuestro tiempo...
(Escrito y creado por Juan Antonio Acedo Díaz)